PRIMERA PARTE: LOS DEVASTADORES capitulo 1

“Porque existen muchos mundos
pero están en este”
PRIMERA PARTE
LOS DEVASTADORES
Vengo a hablarte del camino,
Del camino que conduce a Las Ciudades del Caos
¡Venga! ¡Atento! Presta oídos
a las palabras que en breve rezumaran por tus labios.
No hagas promesas que no has de cumplir
Pues vas al albur del cauro
Sois hijo sin nombre de un sino borneado
Que escapas, infausto, del Negro Nadir.
¡Ea! Tú, el de alazán cabello,
que esperas en los protervos ver brotar el dulce cande
Rehuyes a los horrores que dormitan,
vampíricos,
en tu ser.
¡Pues bien! Ya estás por ver
cuan mefíticos,
cuan mortales, los caminos que te invitan
a la fuente del adarve,
del adarve que no es tal.
Pero hablaba del camino...
CAPITULO I
WILLEM WILBUR Y NEITAN PARKER
1
Ocho años atrás…
Elisa contemplaba a los pequeños que jugaban, entre risas y chillidos, bajo el manto de la tarde.
Transmitían todos ellos, con su bella algarabía, la pureza de sus almas…
Todos ellos menos él.
Willem Wilbur.
Un chiquillo de ojos claros y mirada obscurecida.
Aquel que se divertía incordiando a sus compañeros, buscando animales muertos y rayando los blancos muros del espléndido Instituto, con un aire más astuto del que pudiera explicarse…
Willem Wilbur.
Quien curaba las heridas de los chicos lastimados, quien sembraba las semillas de los árboles ajados, quien grababa con sus manos, y con trazos infantiles, bellos signos ya olvidados
(Bellos para un niño de cinco años).
Aquel niño…
Cuyo porte, varonil y delicado, tan simpático y distante, tan tierno pero inquietante…
Aquel niño era su hijo.
Fue ocho años atrás…
Cuando el viento nebuloso, lanzando un aliento muerto, penetraba las moradas del armónico sector…
Y la esfera incandescente, con su exigua luz dorada, se sumía ya cansada tras los riscos de Occidente…
2
A pesar de la distancia, Reaper Dwight podía percibir el poder del chico: Una fuerza demasiado abrumadora e incierta para un simple ser humano… Incluso para un Sellado.
- Y ¿Si es un maldito Cazador?- pensó Reaper mientras el chico subía al autobús escolar.
- No. No lo creo… Si fuera un Cazador como yo, entonces él también habría percibido mi presencia: La presencia de mis Sellos.
Reaper tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no partirse de risa ante sus tontas preocupaciones… ¡Por Dios! ¡Si ya había asesinado a más de trece Sellados, la mayoría chiquillos insignificantes como Neitan Parker!
Pero…
Neitan era diferente.
La luz que emanaba de su pecho, un resplandor visible solamente para el curtido Cazador, era, sin duda, la más tórrida y hermosa que Reaper hubiese visto jamás (y había visto muchas ¡MUCHAS!).
Sí. Aquel Sello debía ser suyo…
Esa misma noche, quizá, una daga se hundiría en el pecho del mocoso y, entonces, renacería El Cazador:
El más poderoso Cazador de todas Las Realidades.
3
Fue exactamente ocho años atrás…
Cuando oscuros nubarrones dispersaron a los niños y la lluvia, derramándose en las grises avenidas, anunciaba la tormenta que muy pronto arrasaría con los sueños de los Wilbur.
-¡Santo cielo, Willem! ¡Estás completamente empapado!- reprochaba con ternura la mujer a su criatura.
- Perdón, mamá- musitaba el jovencito temblando como una hoja.
Las húmedas prendas caían al suelo formando conjuntos informes y helados.
Elisa pasaba la cálida manta por el cuerpecillo desnudo del chico. Los lacios cabellos, de lluvia cargados, recubrían su frente, ocultando algo…
-¿Qué tienes allí?- señalaba Elisa mientras la toalla, sin ninguna prisa, se acercaba al punto donde los cabellos cegaban la vista de la antigua Marca.
- No es nada, mamá… ¡Que no es NADA!
Willem reculaba.
Su rostro aterrado imploraba a Elisa que no se atreviera a descubrir su frente…
-¿Qué es eso en tu ceño? ¿Qué tienes? ¿Qué tienes?
TENDRAS QUE MATARLA.
Exigió La Bestia.
- Por favor, mamá ¡NO TE ACERQUES!
Demasiado tarde.
La trémula mano de Elisa se fue abriendo paso, apartando el velo de cabello lacio.
-¡Dios mío! ¡Es La Marca! ¡La Marca del DIABLO!- gimió horrorizada la señora Wilbur.
- No debiste hacerlo, mami… NO DEBISTE HACERLO…
Un fuego azulado se prendió en la sala: El fulgor extraño provenía de Willem.
Antes que las llamas se tragaran su alma, con amarga calma, Elisa marcó:
EDIFICIO HALLOW 3-65-06-10-2
Cuando Gregor Wilbur recibió el mensaje, no entendió gran cosa. Muy tarde llegó.
Y fue exactamente ocho años atrás…
La noche en que Willem fue hallado enclaustrado en la oscura cava de su propio hogar.
-¡PAPÁ! ¡Me ha encerrado!- gimoteaba el niño -¡Y ha escapado lejos! ¡JAMÁS VOLVERÁ!
Después se sabría (ocho años después) que Elisa yacía, descompuesta y fría, en la antigua cava que Gregor sellara por amor y fe.
4
A pesar de la distancia, Neitan Parker podía percibir el hedor del tipo:
Un tufo sumamente infecto y repulsivo para tratarse de algo humano... Incluso para un habitante de las Tierras Negras.
- ¿Y si fuera uno de esos Híbridos de La Corporación SEED?- pensó Neitan intentando no desviar la vista de los espesos matorrales tras los cuales, con toda certeza, se ocultaba el fétido individuo.
- No. No lo creo... Si fuera un Híbrido no andaría a plena luz del día. Llegaría en la noche y, a lo mejor, no vendría solo...
Neitan tuvo que hacer un gigantesco esfuerzo para reprimir las espantosas arcadas que le invadían... ¡Por Dios! ¡Era un olor insoportable! ¿Cómo es que nadie lo notaba?
Era obvio.
Neitan era diferente.
Ese Sello inscrito en su pecho, aquella marca circular que al parecer sólo él podía ver, le permitía captar señales ocultas en las redes de La Realidad... cosas que ningún ser humano podría (ni desearía) ver.
No. Aquel individuo no era un Híbrido... Pero estaba demasiado cerca y, quizá, esa noche acudiría al lecho infantil, abriría sus garras y revelaría, por fin, sus oscuras intenciones.
Neitan subió al autobús e intentó olvidar el asunto:
Sin importar quien o qué fuera, aquella cosa se llevaría una desagradable sorpresa.
5
Willem observó la hoja donde había escrito su autobiografía.
Sonrió.
Segundos después, el papel descansaba, arrugado y roto, junto a un montoncillo de escritos fallidos que nunca obtendrían comentario alguno por parte de sus hoscos profesores.
- Si el viejo viera esto ¡Seguro se enfadaría!- Pensó Willem con el esfero en la boca y la mirada perdida en un muro lleno de imágenes que sólo Willem podía apreciar: ¡Allí estaban! Diablillos danzantes y juguetones desfilaban como sombras en torno a una hoguera que chisporroteaba con fuerza… cada vez con mayor fuerza…
Entonces el chico sintió lo que, algún día sabría, se llamaba TRIEB.
Las hojas tiradas por el suelo, pálidas bolitas de fibra sintética, reclamaban a gritos un poco de FUEGO.
Con la misma cautela con que una fiera hambrienta se acerca a su presa, el chico extendió su mano izquierda dispuesto a prender, aunque fuese un poco, la fútil montaña de papel usado...
Las candentes llamas, rojas como sangre, bailoteaban entre sus dedos
¿POR QUÉ CONFORMARTE CON SIMPLES PAPELES?
Señaló La Bestia.
-¿A que te refieres?- preguntó Willem.
TU BIEN LO SABES, MUCHACHO
Repuso la voz casi gutural de La Bestia.
El joven se mordió el labio inferior esperando controlar aquellas irreprimibles ansias piromaniacas (que, en cierto modo, no le apetecían) pero sólo consiguió hacerse daño puesto que, en los últimos ocho años, La Bestia se había fortalecido enormemente.
Una hoja retorcida comenzó a calcinarse poco a poco...
Willem temblaba, de gozo y remordimiento, al imaginar su hogar envuelto en llamas, las vigas desprendiéndose como frutas ya maduras, el humo oscuro y denso levantándose en medio de un infierno artificial...
-¡WILLEM!- llamó una voz que, por fortuna, no habitaba la cabeza del muchacho.
Las flamas naranjas se disolvieron al instante. Una hoja a medio chamuscar fue el único resultado de aquel vergonzoso impulso.
-¡Ya voy!- contestó Willem incorporándose de la cama y buscando, entre el caos de su cuarto, los sucios retazos de tela que antaño fueran tenis.
Ya en el comedor, arrastró una silla y se lanzó sobre esta, poniendo especial cuidado en dejar el espaldar junto a su pecho. Al chico le gustaba sentarse así porque podía apoyar la barbilla en las barandas del mueble; Además, sabía que aquel acto irritaba enormemente a Gregor.
- Esa no es forma de sentarse, jovencito- reprochó el robusto hombre con frialdad.
- No te apures, papá. Así estoy cómodo.
Gregor lanzó un suspiro. Willem casi habría gritado de júbilo ante semejante demostración de impotencia.
- Hoy no fuiste al Instituto.
Willem no respondió. Era algo evidente.
- Mañana te levantarás muy temprano, arreglarás tus cosas y tomarás el primer autobús escolar ¿está claro?
- Como tú digas- contestó el chico con evidente desdén – Y a propósito de compromisos ¿Hoy no piensas ir a la oficina?
El señor Wilbur levantó los ojos del plato. La cuchara, rebosante de cereal, se congeló en el aire, a unos centímetros de su boca.
- Tal vez sí... o tal vez no. Sé que tus planes suelen girar en torno a mi ausencia pero, como ves, no eres el único que puede tomarse el día libre.
Las crocantes hojuelas saltaron al paladar de Gregor quien sonreía satisfecho.
PODRÍAS BORRARLE ESA ESTÚPIDA MUECA CON SÓLO QUEMARLE UN BRAZO...
Sugirió La Bestia.
- No vale la pena- afirmó Willem sin percatarse de que hablaba en voz alta.
-¿Qué cosa?- La sonrisa de Gregor desapareció unos instantes.
- No vale la pena que te quedes, papá. Nada malo ocurrirá cuando te vayas
- No es “lo malo” el principal motivo de mis preocupaciones, hijo. Es la ausencia de algo Bueno en tu vida lo que en verdad me inquieta
-¿Así que no soy bueno?
- No se trata de eso. Sin embargo, no observo en ti el menor interés por asumir responsabilidades: Tu cuarto es un asco, creo que allí no crecerían ni los hongos. Tus profesores me llaman constantemente al trabajo para quejarse, ya sea de tu apatía o tu altanería, y, por si fuera poco, últimamente te ha dado por quedarte en casa a realizar sabe Dios qué cosas en tu muladar
- No me conoces. No puedes juzgarme- replicó tranquilamente el chico.
Un repentino golpe sobre la mesa agitó los platos. La rolliza mano de Gregor temblaba de ira. Algunas gotas de leche, expulsadas por el impacto, resbalaban desde el codo hasta el antebrazo del señor Wilbur.
- Te conozco lo suficiente, Willem Wilbur, y mientras sigas siendo un crío tendrás que soportar lo que sea que yo piense de ti...
- Perdí el apetito- le atajó Willem levantándose aprisa aunque, en realidad, apenas había tocado su desayuno.
- Como quieras. Nadie te rogará- dijo Gregor recuperando la compostura y sentándose a la mesa, solo.
TENDRÁS QUE MATARLO...
TENDRÁS QUE MATARLO...
TENDRÁS QUE MATARLO...
Repetía la voz.
Y. como tantas veces, Willem creyó estar de acuerdo con La Bestia.
6
El autobús 207- N abordaba la Autopista Principal que, según el mapa del METAPHILL, atravesaba la Zona Industrial de Resurrección Hyle en dirección Sur – Norte / Norte – Sur.
Cuando la discreta serie de viviendas de la Zona Residencial del Oeste apareciera reflejada en las ventanas derechas del autobús, este daría vuelta hacia el Oriente, tomando la Autopista 72 y cruzando parte de la Zona Residencial del Este, hasta finalizar el recorrido en el Instituto… el Sistema Escolar de Educación y Disciplina.
Tan particular nombre inquietaba sobremanera a Neitan... Aunque, en todo caso, le era imposible no estar nervioso en una ciudad desconocida y tan extraña como Resurrección Hyle.
Si su madre, Ritta Parker, no se hubiese visto forzada a enviarle con Jack, quizá Neitan habría asimilado más fácilmente tan novedosa situación.
Pero pensar en las dificultades financieras de Ritta, pese a la generosa cuota que Jack les enviaba mensualmente como resultado del divorcio, encogía el corazón del chico.
Ahora, Neitan vivía con su padre.
Jack Silver no era una mala persona. De hecho, el niño jamás llegó a culparle por la repentina separación pues, hasta donde él recordaba, sus padres siempre convivieron en perfecta armonía.
Sin embargo, se habían separado y los Jueces de Resurrección Hyle concedieron la custodia de Neitan a Ritta. En aquella época, todos daban por sentado que Jack obtendría la custodia porque, aparte de su reconocida solvencia económica, trabajaba para La Corporación SEED, la multinacional más poderosa jamás concebida.
No obstante, tal como Ritta solía decir, Jack “jugó limpio” y aceptó, sin resistencia alguna, que Neitan y su madre se marcharan de Resurrección Hyle.
Pero las cosas no habían resultado del todo bien para la ahora madre soltera...
Después de cinco años, Ritta se vio obligada a despachar a su hijo de doce años en el primer STREAM…
(-Tren Superconductor Accionado por Repulsión Electro Magnética- se repitió Neitan varias veces… por si le preguntaban en el instituto)
…con destino a Resurrección Hyle, mientras ella luchaba, a cientos de kilómetros de distancia, por salvar sus escasos bienes de las garras de los KEPITZ que, irónicamente, eran parte de una filial comercial perteneciente a SEED.
Ahora, Neitan vivía con su padre.
Jack en persona le había recogido el día anterior en La Estación Central.
Neitan podía repasar mentalmente aquel embarazoso momento con asombrosa exactitud, como si todo hubiese sido parte de una película… esa clase de películas que todos están hartos de ver. La clase de películas donde puedes reconstruir diálogos enteros antes de ser consciente de lo que estás haciendo:
ESCENA 1
- Hola, Neitan. Soy Jack...tu padre
Anuncia un hombre alto, de cabello oscuro y brillante, ropa informal y una sonrisa radiante pero sincera.
El niño le mira con reserva. Por una parte desea ir y abrazarle, si no por afecto al menos por gratitud, pero, por otro lado, se trata de un perfecto desconocido.
- Hola Jac... digo... papá.
(MÚSICA DRAMÁTICA)
Jack Silver asiente. No parece molesto, ni siquiera sorprendido, por la actitud aprensiva de su hijo.
- Puedes decirme Jack, si así te sientes más cómodo ¿de acuerdo?
Ahora es el turno de Neitan para asentir.
- y ¿cómo está tu madre?- pregunta Jack ayudando al chico a subir la diminuta maleta al automóvil.
- Creo que, desde ahora, estará mejor
- Siento mucho todo esto, Neitan. Créeme, quise ayudarla pero...
- Sé que no es su culpa. Mi mamá es demasiado orgullosa como para aceptar más dinero del acordado... Pero, si le sirve de consuelo, ella acostumbra a decir que usted ya ha hecho demasiado por nosotros.
(PRIMER PLANO de Jack, que parece tristemente complacido)
El hombre hace una señal con la cabeza e indica a Neitan que entre al vehículo. Durante la mayor parte del trayecto se instala un incómodo silencio entre padre e hijo.
(SONIDO AMBIENTAL DE LA CARRETERA, EL VIENTO Y ESA CLASE DE ESTUPIDECES)
FIN DE LA PRIMERA ESCENA
A medida que el autobús se acercaba al Instituto, los recuerdos de Neitan sobre el día anterior se hacían cada vez más vagos.
No obstante, el chico aún podía construir una segunda escena con esos recuerdos difusos y empalagosos. Esta vez, la escena tenía lugar en el cálido espacio que desde ese instante hasta su viaje a través de Las Realidades Neitan habría de llamar hogar.
ESCENA 2
(LOCACIÓN)
Jack Silver se detiene frente a uno de los imponentes edificios del centro de La Ciudad, cercano a la Torre Central y con una exclusiva vista a la Autopista Principal.
Ambos personajes entran a un apartamento bastante amplio, ricamente decorado con tapices y cuadros antiguos e increíblemente acogedor para tratarse de la morada de un hombre solitario.
Jack se muestra extremada y embarazosamente solícito, aunque siempre guarda una prudente distancia del niño para no parecer demasiado entrometido.
-¿Y bien?- inquiere Jack.
- Es... fantástico, Jack- responde el muchacho.
- Me alegra que te agrade. Tu cuarto es aquel- dice Jack cerrando la puerta principal mediante un Comando Verbal y señalando una habitación cercana al vestíbulo.
Neitan entra y queda boquiabierto.
(PRIMER PLANO de su rostro)
El lugar conserva la calidez natural del apartamento pero posee un toque más informal y colorido.
(MÚSICA INSTRUMENTAL. Puede ser la banda sonora de La Dolce Vita compuesta por Nino Rota o, en su defecto, la cancioncilla principal de La Guerra de las Galaxias)
Aquí y allá cuelgan Holograbados de “MOYTURA”, “MILLED THUIRED ” y otros tantos grupos de folk. celta , el género que está de moda.
También se destaca el moderno e imprescindible TVlaptop ultra plano, un teléfono, una mesa de noche, el lecho infantil y, por si fuera poco, un armario repleto de ropa.
- Me tomé la libertad de comprarte algunas cosas... Espero que tu madre no se moleste...- declara Jack tras el niño.
-¡No! ¡Claro que no!- afirma Neitan algo apabullado – pero... ¿cómo sabía que...?
-¿Tus gustos? Bueno, Neitan. Puede que no haya estado junto a ti los últimos cinco años, pero me he asegurado de estar al tanto de tus logros, dificultades y deseos.
- Gracias, Jack- musita Neitan sintiéndose aún más compungido por no poder llamarle “padre”.
(VOZ EN OFF de Frank Sinatra explicando esto último)

- No te preocupes- dice Jack como respondiendo a los pensamientos de su hijo –Ahora descansa. El viaje fue largo...Bueno, no mucho, pero tal vez estés cansado. Mañana empezarás con tus clases.
-¿Tan pronto?- el niño parece desilusionado.
(MÚSICA DE INFORTUNIO, puede ser la tonadilla de alguna comedia británica)
- Si algo me dejo en claro Ritta fue que tu educación debía ser prioritaria. El Instituto es excelente... Ya verás que sí.
- Gracias, Jack- repite Neitan subiéndose los lentes con el dedo índice.
FIN DE LA SEGUNDA ESCENA
(CRËDITOS con imágenes de Ritta y Jack en medio de una lluvia de flores. Neitan corre hacia ellos y todos se abrazan, felices. )
El final era inventado, claro. Lo demás era material de relleno para una mala película sobre niños ricos y mimados.
El día siguiente era el ahora.
El autobús 207 – N se detenía.
Neitan por fin llegaba al Instituto...
Y pronto conocería a Willem Wilbur.


1 Comments:
Y acá que pasó, por qué sigue llamandose Simon?
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